Repentina nostalgia



En la tarde con el cálido sol tocando tu piel una brisa fresca, casi fría deslizándose por la extensión de tus mejillas. Es sentimiento, que no es tristeza ni felicidad, la añoranza, la nostalgia. 
Parece que su corazón pesa que hay algo que olvidó y dejó atrás, una carta, una sonrisa, una promesa, un paisaje, una vista, una persona, un amor, ¿qué es?
Mira a todos lados, esa angustia crece hasta que la inunda, sin embargo cuando el sol se ha ido, cuando la noche toca sus cabellos, cuando el crepúsculo le susurra que el dolor ya pasó que deje atrás toda es vida, es ahí cuando llora, llora invisible, sintiendo las yagas, sintiendo el veneno de la tristeza recorrerle. 


-Oh Dios, ¡ten clemencia! Déjame vibrar bajo el sol, dejar de sentir dolor, dejar atrás tanto, esta nostalgia, este pesar en mi pecho, memorias perdidas, suspiros ahogados, mieles derramadas, por favor, que vuelva, quién sea, lo que sea, que vuelva, mi alma está desolada, necesito clemencia, necesito vida, necesito respirar. Mis pulmones no pueden más, mis gritos son un árbol cayendo en la nada, nadie ve, nadie escucha, todos fingen atención, fingen observar pero sólo soy un circo, mi amor, mi alma gemela siga entrelazada a mí, ¡¿dónde está?! ¡¿Por qué la borraste?!...¿por qué yo la he borrado?

La calma de la noche fría la calma como si fuera morfina, como si fuera anestesia, entume cada músculo, cada lágrima, ya no hay dolor, hay un pesado sueño impregnado de pesadez. 

-No llores, querida, este sueño, esta vida, este nuevo suspiro, quiero que los vivas, que seas plena que seas libre, es mi regalo para ti: el olvido. 

Calidad Luna, siempre eres de mármol fría, distante, cómplice de amantes, y hoy dadora de misericordia. Eres la voz, el manto que ahogo en sueño a aquella pequeña criatura, tan pequeña, tan nada de la inmensidad, tú, tú que sabes su pasado y regalaste el olvido, cuida su sueño, cuida que mientras flote en la grandeza de la fantasía sane su alma, que no carcoma la tristeza y la oscuridad su corazón para que cada primavera renazca, para que con cada flor sonría. 
Pájaros, cantar para que escuche, para que borre los ruidos de su cabeza, que todo el mal desaparezca, viento suave, llévate las tinieblas, parar que aprenda a flotar y por fin ser libre de ese peso que no lleva a que vuele lejos. 

Pequeña, duerme, que sólo permanezca la nostalgia hasta que sea alegría. 

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